Materias

Marco Legal

El marco legal vigente es el desarrollado por la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), que ha establecido una nueva estructura del sistema educativo.

En su artículo 2 señala que los poderes públicos prestarán una atención prioritaria al conjunto de factores que favorecen la calidad de la enseñanza y, en especial, (...), el fomento de la lectura y el uso de bibliotecas.

En el artículo 14.5, sobre ordenación y principios pedagógicos en la Educación Infantil, hace mención a cómo se fomentará en el segundo ciclo de esta etapa, una primera aproximación a la lectura.

Por lo que respecta a la Educación Primaria, la LOE establece como meta adquirir las habilidades culturales básicas relativas a la expresión y comprensión oral, a la lectura, a la escritura y al cálculo (art.16.2), y señala que es en esta etapa en la que hay que desarrollar hábitos de lectura (art. 17 e). Con objeto de contribuir a esta finalidad, incluye en su artículo 19 una medida como es dedicar un tiempo diario a la lectura, que se concreta en el Real Decreto 1513/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria, señalándose que este tiempo diario no podrá ser inferior a treinta minutos. 

En cuanto a la Educación Secundaria Obligatoria la LOE indica que en esta etapa el alumno deberá iniciarse en el conocimiento, la lectura y el estudio de la literatura (art. 23 h). A fin de promover el hábito de la lectura se dedicará un tiempo a la misma en la práctica docente de todas las materias (art. 26.2 LOE).

Finalmente, en el Bachillerato se destaca la función de la lectura como herramienta de aprendizaje al señalar en el artículo 33 d), dedicado a los objetivos de esta etapa, que en ella es preciso afianzar los hábitos de lectura, estudio y disciplina, como condiciones necesarias para el eficaz aprovechamiento del aprendizaje, y como medio de desarrollo personal.

Desde el punto de vista de los principios pedagógicos, la LOE destaca que las Administraciones educativas deberán promover las medidas necesarias para que en las distintas materias se desarrollen actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la capacidad de expresarse correctamente en público (art. 35.2).

La LOE pone de manifiesto la importancia que atribuye a la lectura al regular en su artículo 113 la necesidad de contar con bibliotecas escolares que contribuyan al fomento de la misma.

Con carácter general, se establece que corresponde a las Administraciones educativas proveer los recursos necesarios para garantizar, en el proceso de aplicación de la LOE, la puesta en marcha de un plan de fomento de la lectura (LOE art. 157.1 b), sin dar un desarrollo mayor a dicho plan, por lo que queda esta responsabilidad en manos de las Consejerías y Departamentos de Educación.

El marco normativo de la LOE, con respecto al papel de la lectura en los aprendizajes escolares, se completa con lo establecido en las enseñanzas mínimas que regula el Gobierno para todos los centros escolares en los correspondientes Reales Decretos.

El Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, establece las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación Infantil. La Educación Infantil tiene como principal finalidad contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de niñas y niños en estrecha cooperación con las familias. 

Se pretende que los alumnos descubran y exploren los usos sociales de la lectura y la escritura, despertando y afianzando su interés por ellos, así como un acercamiento a la literatura infantil a partir de textos comprensibles y accesibles para que esta iniciación literaria sea fuente de goce y disfrute, de diversión y de juego.

El Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, establece las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria e identifica ocho competencias básicas, desarrollando de manera más amplia la lectura dentro de la competencia en comunicación lingüística. No obstante, afirma que la lectura constituye un factor fundamental para el desarrollo de todas las competencias básicas, “aprendizajes imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos. Son aquellas competencias que debe haber desarrollado un joven al finalizar la enseñanza obligatoria para poder lograr su realización personal, ejercer la ciudadanía activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de su vida”.

La lectura facilita la interpretación y comprensión del código que permite hacer uso de la lengua escrita y es, además, fuente de placer, de descubrimiento de otros entornos, idiomas y culturas, de fantasía y de saber, todo lo cual contribuye a su vez a conservar y mejorar la competencia comunicativa.

Aunque la comprensión lectora deberá informar todas las áreas, se hace especial hincapié en el área de Lengua Castellana y Literatura, cuyo objeto es el desarrollo de las habilidades lingüísticas: escuchar, hablar y conversar, leer y escribir. También, y de manera específica, pretende acercar a la lectura y comprensión de textos literarios. 

La lectura e interpretación de textos literarios requiere unas competencias específicas para cuyo desarrollo el currículo selecciona los contenidos que agrupa el bloque “Educación Literaria”.

La enseñanza de la Lengua Castellana y Literatura en esta etapa tendrá como objetivo, entre otros, la utilización de la lectura como fuente de placer y de enriquecimiento personal, y la aproximación a obras relevantes de la tradición literaria para desarrollar hábitos de lectura.

El Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, establece las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Al igual que en la Educación Primaria se identifican ocho competencias básicas y se desarrolla más ampliamente la lectura al tratar de la competencia en comunicación lingüística.

Aunque la comprensión lectora deberá informar todas las áreas, se hace especial hincapié en el área de Lengua Castellana y Literatura. En concreto, el bloque “Educación Literaria” continúa con la labor comenzada en la Educación Primaria de modo que se consoliden los hábitos de lectura, se amplíen las experiencias en los campos de la lectura y recreación de textos.

La enseñanza de la Lengua Castellana y Literatura en esta etapa tendrá entre sus objetivos hacer de la lectura fuente de placer, de enriquecimiento personal y de conocimiento del mundo y consolidar hábitos lectores.

Real Decreto 1467/2007, de 2 de noviembre, establece la estructura del Bachillerato y se fijan sus enseñanzas mínimas. Establece la Lengua Castellana y Literatura como una de las materias comunes del Bachillerato cuya enseñanza tendrá, entre otras, la finalidad de:

  • Leer y valorar críticamente obras y fragmentos representativos de la Literatura en lengua castellana, como expresión de diferentes contextos históricos y sociales y como forma de enriquecimiento personal.
  • Utilizar la lectura literaria como fuente de enriquecimiento personal y de placer, apreciando lo que el texto literario tiene de representación e interpretación del mundo.

 

Por todo lo anterior, TROA pone su experiencia de 60 años en el mundo del libro para trabajar junto con cada Centro Educativo en el logro de sus objetivos de formación para cada etapa escolar, acordes con la LOE, prestando un servicio que se adecúe a las necesidades de cada Centro y a los criterios pedagógicos y formativos propios de su Proyecto Educativo.

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